Los padres y madres acatan con el deber de escolarizar a sus hijos, pero muchos no son conscientes de los procesos de desarrollo que se llevan a cabo en esta etapa y considero, es necesario hacer mención.
Durante la escolarización, los niños/as experimentan muchas vivencias, en las primeras edades las más relevantes son las que hacen referencia a las habilidades sociales. Estas dan respuesta al intercambio comunicativo entre sus iguales o con sus tutores, haciendo que los niños/as empiecen a percibir y tratar elementos como el egocentrismo o la propia personalidad. Por lo tanto, las habilidades sociales podríamos decir que influyen en el desarrollo extrínseco e intrínseco del niño/a.
Muchas habilidades son de ámbito académico como los hábitos de trabajo, que se les van imponiendo por parte del centro y los conceptos académicos que van descubriendo ya sea de forma más vivencial o desde un paradigma más tradicional.

Como bien sabemos, cada niño/a es único y especial, aún así, nuestro sistema educativo se basa en unos objetivos evaluadores de factor común. A continuación me gustaría plantearte las siguientes preguntas para reflexión: ¿Cómo se puede valorar por igual a los niños/as si tienen diferentes ritmos de aprendizaje? ¿Qué sucede si un alumno no llega a dichos objetivos? ¿Es ético creer que todos los niños/as deben llegar a la misma finalidad? ¿Qué es más importante, el camino a seguir o el resultado?
Estas y muchas más son algunas de las cuestiones que rondan por las cabezas de muchos padres y madres. Sus respuestas inquietan y causan preocupación en los hogares.
Ante estos sucesos, debemos actuar desde una perspectiva psicológica y psicopedagógica, acompañando a todo el ámbito familiar y escolar. Asesorando y dotando de herramientas para poder afrontar de una forma más exitosa esta etapa, la cual será enriquecedora para todos.